Lagarto Ocelado

Se trata del mayor lagarto que habita la zona mediterránea, pues alcanza unos 20 centímetros del morro hasta la parte trasera (ano), con una cola que puede alcanzar los 40. Se han encontrado ejemplares que medían 80 centímetros de tamaño total.

Sus preciosos óvalos azules de los flancos van desapareciendo con la edad, aunque en los adultos la coloración se intensifica en la época de reproducción. Además los ejemplares del sureste de la Península Ibérica suelen tener una coloración más grisácea, mientras que en el noroeste presentan coloraciones más verdosas y contrastadas.

La cabeza de los machos es más maciza y ancha que la de las hembras, por la enorme anchura de la placa occipital. Las escamas del dorso son granulares y ligeramente carenadas, mientras que las de la región ventral son anchas y se imbrican unas sobre otras.

El lagarto ocelado, al igual que todos los reptiles, necesita del sol para poder desarrollar su actividad, de manera que es imposible verlo fuera de su madriguera los días nublados. En el sur de su área de distribución puede encontrársele por encima de los dos mil metros de altitud. Sólo aparece en partes de Italia, el Sur de Francia y la Península Ibérica, de donde solo está ausente en la cornisa Cantábrica y las zonas de montaña.

Tiene fama de voraz y atrapa todas las presas que es capaz de engullir, en especial insectos, también es un gran devorador de huevos de aves, pues aunque es un animal terrestre, puede trepar a los árboles con gran facilidad en busca de nidos.

Las hembras realizan una sola puesta al año, y la nidada puede variar entre 7 y 25 huevos de consistencia apergaminada. La eclosión ocurre entre finales de agosto y principios de octubre.

Monumento Natural Los Barruecos